martes, 5 de noviembre de 2013

¿CUESTIÓN DE PERCEPCIÓN O REALIDAD?

Por: Luis Alejandro Muñoz. Estudiante programa de Ciencias Política, Universidad EAFIT.
¿Quién se quiere subir a la barca de los locos? La distorsionada política nacional sufre constantemente tropiezos y confusas situaciones que suelen dejar en entre dicho el rumbo que llevaremos en los próximos años.  Si bien para la gran mayoría de  colombianos es difícil creer en la política como principio en el que legitima sus acciones en cuanto a la vida pública, es innegable que como acto de fe sigue eligiendo unos líderes en los que deposita sus esperanzas, sus derechos y por qué no su noción de país.
Pueden ser alcaldes, senadores, ministros y hasta el presidente, sea cual sea su partido, en los últimos años los ha cubierto un velo de desprestigio. Estos personajes en su gran mayoría son poco conocidos, pero abundan en épocas electorales con sonrisas dóciles, slogans efectistas y en lo cotidiano, si no fuera por los continuos escándalos que en Colombia se destapan día a día, pasarían desapercibidos para el ciudadano de a pie.
Al preguntarle a varias colombianos como definirían a un senador en una palabra, entre las respuestas más comunes están: “corrupto”, “asesino”, “ladrón”… términos ácidos y bastante fuertes que son la evidencia de una escasa formación en lo político, en lo público y lo que es peor, una muestra de la indiferencia que aqueja al país y que se manifiesta radicalmente en la pérdida progresiva de identidad nacional.
Esta dinámica  genera un sin sabor en la ciudadanía, cada vez es más fuerte cierto sentimiento de vergüenza que no tiene lugar en un país rico como lo es Colombia. La desconfianza se ha adueñado de todo y de todos, predomina  el virus de la guerra al que cada uno quiere huirle pero al que generalmente termina frecuentando y de vez en cuando como quien olvida algo de poca importancia escuchamos ante acciones bélicas o sucesos violentos – de cualquier bando- un: “es que eso era necesario” excusa que pone de manifiesto la tan famosa idea de Nicolás Maquiavelo “el fin justifica los medios”.
Hay situaciones  de absoluta perplejidad al ver que incluso ya lo único que importa como ciudadanos es sentirnos “seguros”, porque a pesar de la fuerza militar en las ciudades se sigue robando, asesinando, violando derechos, los desplazados siguen corriendo de pueblo en pueblo, huyéndole a la realidad de esta barca enloquecida. Esta situación solo nos genera preguntas, entre las que hay dos fundamentales: ¿qué es la seguridad nacional, y acaso la tenemos? ¿Por qué se ha votado en las  elecciones en los últimos 20 años?
Muchos dicen que Colombia se está transformando y que esto hace parte de su desarrollo, pero me pregunto ¿a costa de qué es esa transformación? Los delincuentes  son más niños que adultos y el consumo excesivo crece constantemente en barrios, ciudades, pueblos y veredas. Es difícil tener esperanzas en este panorama, más cuando nuestras discusiones se dan mediante redes sociales y otros planos que en vez plantear debates serios e informados, nos ponen a pensar al ver como políticos se sacan como se dice popularmente “los trapitos al sol” actos de continuo desprestigio, dejando en entre dicho inclusive sus ideologías, nombres y partidos.
Este tipo de ejercicio político nos pone a pensar si vamos a terminar acostumbrándonos a tener un país estático, viendo que personas muy criticadas - también defendidas a nivel nacional- con investigaciones por delitos graves, se presentan en escenarios de participación ciudadana y de toma de decisiones sin ninguna consecuencia. Basta con mirar un solo día nuestras redes sociales y ver como se desquebraja con cada palabra y pelea de nuestros ilustres personajes de la política nacional para perder la esperanza en la colectividad y por su puesto en su papel representando el estado.
Hay que  entender que muchos al escuchar la palabra política piensan solo en lo negativo y el desencanto, no obstante es necesario pensar en acciones ciudadanas, en ejercicios colectivos que nos permitan asumir la responsabilidad de cada uno, no ejercer el voto como una acción para buscar salvadores que nos liberen de nuestros deberes civiles, sino como una práctica consiente. Se trata de coger el timón del ejercicio ciudadano para que esta barca se deshaga de ésta locura.

LOS COSTOS DE LA PAZ

Por: Daniel Duque. Estudiante del programa de Ciencias Políticas, Universidad EAFIT.


Los diálogos de paz que se llevan a cabo en La Habana entre las FARC y el Gobierno Nacional han dado mucho de qué hablar. En primer lugar por la gran oposición que representa el expresidente Uribe, el hombre más convocante de este país en asuntos políticos.

En segundo lugar por las polémicas declaraciones que han dado las FARC cada vez que salen a la palestra pública. A renglón seguido se ha hablado de la demora en las conversaciones, se dice que se habla mucho pero se concreta poco. Pero sin lugar a dudas hay dos puntos a mi juicio especialmente álgidos y que no salen de las conversaciones de pasillo de los colombianos: la participación política de los miembros que se desmovilicen, y el posible perdón ante una inminente pena carcelaria que sería suplantada por un mecanismo de justicia transicional, amparado hoy por hoy en el polémico ‘marco para la paz’.

La discusión no es menor, y frente a este último tema me gustaría hacer unas cuantas precisiones: En primer lugar y parafraseando a Rodrigo Uprimny, hay que entender que la justicia transicional es una justicia imperfecta para países imperfectos como Colombia que lleva 60 años en los cuales la normalidad ha sido la anormalidad. Es decir, en este país no impera la regla sino la excepción, que se manifiesta en el conflicto armado.

Por otra parte es importante resaltar algunas inconsistencias de quienes hoy se oponen a que las FARC puedan no pagar un solo día de cárcel, ya que durante el gobierno Uribe, y más exactamente en 2003, se quedaron callados cuando el exmandatario radicó el proyecto de alternatividad penal en el Congreso donde aspiraba que los paramilitares que se desmovilizaran no pagaran penas carcelarias aún si habían cometido crímenes de la lesa humanidad. En ese entonces se declaraban defensores de mecanismos alternos de justicia. Todo sea por la paz, decían.

Lo más importante a la hora de hablar de justicia transicional es hacer que prevalezcan los intereses de las víctimas, materializados en una reparación integral (material y psicológica), donde prime la verdad ante todo y se esclarezcan tantos hechos no conocidos aún por la justicia. Es imperante además que este mecanismo de justicia transicional sirva como garantía para que no se repitan los sucesos y prime ante todo la paz y la reconciliación.

También vale la pena tener en cuenta que la investigación y el juzgamiento son principios a la luz del derecho que en este caso chocan con otros principios como el ya mencionado de la verdad. Allí la ponderación tiene que cargar la balanza hacia el segundo principio en cuestión. Ya lo dice el viejo adagio “quien no recuerda su historia, está condenado a repetirla”.

Hace poco revisaba un conversatorio en el cual participaba el profesor Daniel Pecaut quien afirmaba en tono certero que Colombia era un ejemplo en materia de verdad. Aseveraba que países similares como Perú, Argentina o los estados de Centroamérica, no contaban con recopilaciones tan extensas como nosotros hablando del Informe ¡Basta Ya! No podemos permitir que esto se marchite. La verdad, la justicia y la reparación tienen que estar en el primer plano a la hora de hablar de una paz duradera.

La tarea ejercida por el Centro Nacional de Memoria Histórica ha sido invaluable, en tanto sus profundas investigaciones no solo cuantitativas sino también cualitativas, han traído a los colombianos los relatos más crudos de esta guerra en clave de víctimas. Textos como el de las masacres de la Rochela, el Salado, Segovia y Remedios, nos dan un diagnóstico bastante alarmante que nos muestra lo seviciosa que ha sido nuestra guerra. Necesitamos de manera urgente que a nuestro país llegue la paz, y personalmente, estoy seguro de que por las armas, no lo haremos.

Post scriptum: Quiero manifestar mis más profundas condolencias a los familiares de Juan Esteban Cantor por la terrible tragedia que hoy los aflige. Se nos va otro eafitense mas este año. ¡Qué dolor!

@danielduquev

UN COMPROMISO JUDICIAL PARA EL RETORNO A CASA

Por: Carlos Emilio Ceballos Orozco. Estudiante programa en Ciencias Políticas, Universidad EAFIT.
Un compromiso del sistema judicial y un serio aviso a quienes despojan, se ha convertido en la consigna por parte del gobierno en la actualidad como forma de mostrar positivos resultados en materia de restitución de tierras.
El conflicto colombiano puso de manifiesto las brechas de injusticia y como los clamores de las víctimas por parte de los actores armados se veían desatendidos, es por ello que la ley 1448 de 2011 se realizó con el firme propósito de que el Estado colombiano garantice a quienes han sufridos los daños con ocasión del conflicto reciban una reparación integral y redireccionen sus proyectos de vida.
A partir de la promulgación de esta ley se dieron múltiples solicitudes en materia de restitución de tierras. Hasta el momento se han dado alrededor de 450 sentencias favorables y con ello se asienta una línea de jurisprudencia en la materia. Los puntos que se aborda judicialmente aunque parezcan formales, exponen de fondo que aún falta un camino por seguir para materializar los fundamentos de la restitución de tierras.
Los lineamientos jurisprudenciales se enfocan hacia las víctimas y en especial a los victimarios por parte de la gestión del INCODER.
Principalmente anuncian un compromiso con las víctimas de la restitución y deja en claridad que los motivos que originaron el desplazamiento y en consecuencia el abandono de sus propiedades conlleva no sólo a un detrimento patrimonial sino psíquico.
En cuanto al INCODER las facultades de anulación de las adjudicaciones que sobre dichos bienes en reclamación se haya realizado, aunque fueron legales “no son compatibles a la realidad vigente para la época en la zona”, esto significa que gracias a la ley se invierte la carga de la prueba para quienes aleguen que las adquisiciones que se han hecho en territorios despojados fueron actos de buena fe.
Fuera de estos planteamientos, se le aplica a las víctimas la fórmula de “una restitución integral” como la vinculación al sistema general de salud y beneficios para vivienda y desarrollo de actividades productivas; esto sin duda sienta un buen precedente.     
El aviso por parte del sistema judicial para quienes realizaron estos despojos solo queda en la formalidad ya que deben dar paso a la justicia ante las formas legales, pero deja por fuera el riesgo al que se exponen los restituyentes a la hora de retornar o a los que aún están en trámite.
Según Human Rights Watch, en un estudio que realizó durante el año 2012 y el primer semestre del año 2013 las amenazas y asesinatos que se dan al interior de estos procesos muestran la mayor impunidad que pone en grave peligro la restitución de tierras, “El riesgo de volver a casa”.  Mientras la  justicia no persiga a quienes están detrás de amenazas y asesinatos de quienes reclaman sus tierras no puede hablarse de buenos resultados.
Este informe expone el riesgo y peligro que alrededor del último año se da para quienes reclaman ante la justicia con un gran número de casos emblemáticos en departamentos como: Antioquia, Bolívar, Cesar, Chocó, Córdoba, La Guajira, Sucre y Tolima. Ante este informe el gobierno manifiesta que hay buena voluntad para hacer cumplir la Ley de víctimas y restitución de tierras en cooperación con la Unidad Nacional de Protección para evitar que las manos criminales hagan efectivas las amenazas de quienes están en contra de la restitución.
Ante este contrapunteo de balances y resultados se hacen visible los pronunciamientos de varias organizaciones de estas comunidades mientras no haya una actuación más rigurosa en contra de los victimarios los procesos de restitución se ven expuestos al fracaso. Aunque se reconoce que hay avances no son suficientes las medidas de protección a víctimas, que hay que seguir avanzando con investigaciones más eficaces para dar con los autores intelectuales y materiales de quienes están entorpeciendo las restituciones, de lo contrario persistirá la probabilidad de ser el delito con mayor impunidad.
 

jueves, 31 de octubre de 2013

SANTOS PODRÍA SER REELEGIDO POR W

Lina María Arango. Estudiante, programa en Comunicación Social, Universidad EAFIT.
 
En la edición del pasado 25 de septiembre de la revista Semana, fue publicada una encuesta realizada por Ipsos Napoleón Franco respecto de la posible reelección del presidente Juan Manuel Santos, en la que la firma encuestadora revela que el mandatario solo cuenta con el 19% de favorabilidad; la cifra más baja desde que asumió la presidencia de la república en 2010.
 
En el artículo se hace referencia a la caída en los índices de popularidad de 20 puntos en cuestión de 3 meses del mandatario, atribuyendo el desplome a la denominada “tormenta” por el paro agrario. Aunque los colombianos se mostraron inconformes también por el relevo ministerial y la postura del gobierno frente al fallo de La Haya en el que en litigio con Nicaragua, Colombia perdió 75.000 Kilómetros de mar territorial en el archipiélago de San Andrés.
 
Este panorama podría indicar que de tomar la decisión de lanzarse a la reelección, las posibilidades del presidente son pocas. Sin embargo al enfrentar a Santos con los demás posibles candidatos, continúa liderando la intención de voto de los colombianos, excepto frente a Vargas Lleras, quien obtuvo un 26% frente a un 17% del actual mandatario. Pese a lo anterior el actual presidente de la fundación Buen Gobierno, ha dicho que solo trabajará en respaldar la continuidad las políticas de gobierno del presidente Santos.
 
La firma ha aclarado que esta es la primera encuesta que se hace de cara a las elecciones de 2014, lo que podría explicar los altos niveles de indecisión e intención de voto en blanco, que significaron un alto porcentaje en la reciente encuesta.
 
Sin embargo el proceso de paz es un factor determinante en la posible candidatura de Santos, pese a la incredulidad de los colombianos respecto de la eficacia de dicho proceso. El opositor de Juan Manuel Santos,Oscar Iván Zuluaga, precandidato a la presidencia por el Uribe centro democrático, considera que el gobierno debe pararse de la mesa negociación y declara inadmisible seguir un proceso cuya agenda está demarcada por las Farc que según Zuluaga se trata de una estrategia política. Las Farc por su parte dicen que el afán reeleccionista de Santos está dañando las negociaciones debido a los señalamientos que el mandatario ha hecho, en los que culpa a esa guerrilla de los pocos avances en las negociaciones desprestigiando a las Farc, para evadir la responsabilidad del gobierno en conseguir el acuerdo necesario para firmar la paz.
 
El panorama reeleccionista, dado lo anterior, se ve ensombrecido. Sin embargo, Santos tiene aún a su favor el apoyo de las familias beneficiadas por las viviendas gratis entregadas en su mandato y cuenta además con el apoyo varios sectores políticos entre los que se encuentran el Partido Liberal y el Partido de la U, quienes anunciaron su respaldo a la continuidad del presidente en caso de que este decida lanzarse como candidato, decisión que deberá tomar el próximo mes de noviembre.
 
Pese a los muchos factores en contra y los resultados de las encuestas realizadas frente a la reelección, Santos no cuenta con un contrincante de peso que pueda tumbar la maquinaria política del mandatario y que cuente con el apoyo de los colombianos. En la actualidad, solo si Vargas Lleras decidiera lanzarse a la candidatura, podría truncar las aspiraciones del presidente de prorrogar su mandato, según la imagen de favorabilidad con la que cuenta Lleras y la intención de voto manifestada por los colombianos encuestados por Ipsos Napoleón Franco. La imagen política más favorable en el país, continúa siendo la del ex presidente Álvaro Uribe Vélez con 58%, pero no cuenta con un candidato fuerte, que genere la misma credibilidad y confianza en los colombianos.
 
Por todo lo anterior, podría concluirse que de postularse Santos a la presidencia, podría ganar más por falta de un oponente de peso que por la satisfacción del pueblo colombiano con su mandato.
En la recta final de la presidencia de Santos, pueden pasar muchas cosas aún que terminen de debilitar su imagen o que por el contrario la fortalezcan. Lo que sí queda claro es que a los colombianos los temas políticos cada vez les generan más descontento. Así que de ganar Santos podría concluirse que en Colombia sigue ganando la maquinaria política y que la votación del pueblo sigue estando motivada más por evitar que gane un candidato que por apoyar a otro que realmente genere credibilidad y esperanza.

 

domingo, 20 de octubre de 2013

EL SIN SENTIDO DE COLOMBIA


Por: Daniela Llanos. Estudiante, programa en ciencias políticas- universidad EAFIT

Durante muchos años las FARC  han atormentado a Colombia con secuestros, extorsiones, desplazamientos y actos terroristas. Hemos sido victimas de sus abusos, atropellos y manipulaciones. Ante esta problemática social apareció un caudillo salvador con la promesa de librarnos de estos delincuentes.

Álvaro Uribe ha sabido aprovechar este odio, el entiende perfectamente que a los colombianos no les importa pasar por alto que quien se opone mas visiblemente a las FARC esta altamente vinculado con el narcotráfico, la corrupción y para-militarismo. Así pues, aunque “Don Berna” y “el Tuso Sierra” declaren en contra de Uribe, su cuñada Dolly Cifuentes haya sido extraditada, su hermano Santiago Uribe sea investigado por la Fiscalía, su lista del senado este formada por José Obdulio (primo y abogado de Pablo Escobar) y gran parte de su equipo de gobierno este en la cárcel o en proceso de investigación los Colombianos no vamos a fondo y lo seguirán apoyando como lo muestra la ultima gran encuesta con una favorabilidad del 58%.

Somos un pueblo fácil de manipular, interesados e ignorantes. Es por esto que puedo decir que entiendo el odio por las FARC y con este el apoyo a Uribe pero no comparto el hecho de que sea  a cualquier costo y mas si este costo es entregar el país a las mafias.

Ojo queridos compatriotas “no siempre el enemigo de tu enemigo es tu amigo” No caigamos en la trampa de olvidar los daños que nos ha causado el ex presidente Uribe por el simple hecho de que es el principal enemigo de las FARC. Que bueno un país sin guerrilla, sin secuestros y extorsiones pero ¿se imaginan un país en manos de otros grupos al margen de la ley como lo son los paramilitares? Estos que son mas sangrientos que cualquier otro y que peor que eso se ocultan bajo los votos. Es claro que las FARC han causado daños a nuestro país, esto se nos hace mas evidente gracias a los medios de comunicación que se encargan del amarillismo que tanto nos gusta, ahora, ¿somos conscientes de los daños que nos han hecho los delincuentes de cuello blanco? Estos que así no sean paramilitares los apoyan permitiendo que patrocinen sus campañas políticas a cambio de cualquier ley que los pueda beneficiar de cualquier modo.

Claro que el país era seguro mientras el mandato de Uribe, como no le van a hacer caso a su principal inspirador, a su jefe natural. Todos estaban controlados y no robaban en las calles pero ¿ahora qué paso? Gran parte de los “reinsertados” ahora no están escondidos, ya están en las calles cometiendo delincuencia común, entonces que hicimos: cambiar el nombre de “paramilitares” a “bacrim”,cambia el nombre pero no el efecto causado en la sociedad o mejor si, ahora es mas visible para todos y claro señor Uribe te agradecemos por habernos dado tanta seguridad en tu mandato.

LAS CIFRAS DE DESEMPLEO DEL SEÑOR JUAN MANUEL SANTOS


Por: Nicolás González González. Estudiante, Programa en Ciencias Política, Universidad EAFIT.

En una alocución presidencial, el presidente Juan Manuel Santos indicó que las cifras de desempleo se habían reducido en todo el país a lo largo de los últimos 3 años, mes tras mes, según el ejemplo dado, es como si toda la población de la ciudad de Medellín tuviese empleo formal, es decir, cotizando a caja de compensación, salud y pensión.

Sin embargo se tiene que cuestionar de donde salieron todos esos puestos, o quienes fueron los que los ocuparon, y resulta que al señor Presidente se le ocurrió una muy brillante idea la cual constaba de una ley en la que todo colombiano, con una ganancia extra, tenia que sacar de ahí su porcentaje para pagar salud, caja de compensación y pensión, con lo cual seria tomado como un empleo formal y estable, dicho decreto no difiere por el numero de ganancias, pueden ser menos de un mínimo pero al pagar esto, ya son empleos formales.

Lo curioso es que dichas cifras solo se ven en las ciudades, y esto resulta tener una explicación clara y razonable acerca del por qué se mermaron las cifras de desempleo, y el motivo es que ya los vendedores ambulantes e informales quedan contando como un empleo formal al pagar lo antes mencionado. Inclusive los hombres que venden cosas en los buses o hacen malabares en los semáforos, todos estos son empleos según las nuevas cifras de Santos.

Esos no son verdaderos empleos, son formas informales de sustento de millones de colombianos que viven de buscar el diario para vivir, a falta de oportunidades. Y el señor presidente no puede intentar tapar el sol con un dedo y pensar que al maquillar las cifras toda Colombia se va a creer ese cuento tan reforzado que ya queda como una patada de ahogado para tratar de salvar su reelección, la cual está enredada por su desfavorabilidad y por la falta de intención de voto a su favor de los colombianos.

Para acabar de ajustar, según Cecilia López, aunque el desempleo si ha disminuido, en los últimos meses se ha estancado. Es decir que ni en cifras legítimas es abundante o parecido a las cifras de Santos el progreso del empleo en Colombia.

La única forma de atacar de una manera directa el desempleo es dando educación, lo cual conlleva a mas oportunidades de trabajo en Colombia o en el exterior. Y así además podríamos pasar a ser una ciudadanía más consciente y dejar de tragar entero todo lo que nos dice el gobierno en su intento de seguir manipulándonos con el fin de hacer y deshacer con el pueblo como lo han hecho durante muchos años.

lunes, 16 de septiembre de 2013

SIRIA, OTRA VÍCTIMA MÁS


Por: Mariana Pineda. Estudiante, Programa en Ciencias Política, Universidad EAFIT.

Según Naciones Unidas, hacia julio, la situación en Siria ya había cobrado 17,000 vidas, en su mayoría de civiles, y más de 170,000 personas habían huido para buscar refugio en otros países como Turquía, Iraq y Jordania. La situación tenía la atención de toda la comunidad internacional; pero no fue hasta que Estados Unidos y otros países occidentales supusieran el uso de armas químicas por parte del gobierno de Bashar Al Assad sobre los civiles sirios, que los ojos se posaron sobre Estados Unidos y Francia. La expectativa de una intervención militar de estos dos países, tiene al mundo más conmocionado que la misma crisis en Siria.
La razón que Estados Unidos plantea para intervenir en Siria es la "defensa de la democracia" y no permitir el uso de armas químicas. ¿Sí estarán tan preocupados por el supuesto uso de éstas? No digo que dude que se están usando, en lo que no creo es en la razón para atacar al país sirio. El verdadero asunto detrás de todo es algo tan sencillo que se vuelve complicado porque no se ve a simple vista. Para que entiendan por qué lo digo, les mostraré una serie de sucesos que demuestran que el gas natural es el ingrediente inflamable que le está dando chispa a la crisis en Siria.
La rebelión en Siria empezó en el 2011, hacia el mismo tiempo que se firmó un memorándum en Bushehr sobre la construcción de un gasoducto que compartirían los países de Irak, Irán y Siria. Este ducto, conocido como el gasoducto islámico, pasaría por el yacimiento de North Dome-South Pars, compartido por Qatar y Siria. Al entrar en operación, pronosticada en 2016, llevaría gas a Europa atravesando el Mediterráneo  desde Siria. El gasoducto sería de extrema importancia para Europa, que demanda recursos energéticos, y económicamente bueno para Siria. Lo que pasa es que a Estados Unidos no le gustaba mucho la idea de un gasoducto entre estos tres países en el que no tenía una parte importante de participación.
El país americano tenía intenciones de construir un gasoducto que pasara por Qatar, Turquía e Israel, y que lograra tocar territorio de Irak, Jordania y Siria. La capacidad del gasoducto no ha sido dicha, pero al contar con las reservas del golfo pérsico y de la región del oriente del Mediterráneo, podría competir fuertemente con Rusia, poseedor de la mayor reserva de gas natural en el mundo. Por cuestiones de competencia, Qatar prefiere que el gasoducto pase por su territorio que por el de su vecino sirio. Es quizás por esta razón que ayuda, junto con Arabia Saudita, dando armas a los grupos rebeldes sirios, y a Estados Unidos que quiere intervenir militarmente. Lo que buscan es atrasar o prevenir la construcción del gasoducto islámico.
A Rusia poco le importa la construcción de tal gasoducto. Su reserva es mucho mayor que la que proveería el nuevo de Irán. Para que el gas del gasoducto islámico y llegue a Europa tendría que pasar por el Puerto de Tartús, que tiene lazos con Rusia. Esto sería de igual forma perjudicial para el gasoducto de Qatar. Lo que seguramente sí le importa es que Estados Unidos se meta más de la cuenta en Medio Oriente, afectándolo directamente. Seguramente estas son las razones por las que en el Consejo de Seguridad, con veto de Rusia, no apoya la acción militar.
Una guerra, aparentemente civil, está acabando con la vida de miles de personas. No es justificable que esto suceda por cuestiones, en mayor parte, ajenas a los mismos sirios. Sí hay represión por parte del gobierno, sí hay violencia y crisis humanitaria. Hay poco acceso a alimentos, agua potable, energía eléctrica y suministros médicos. Pero la causa del problema reside, más que todo, en si las líneas de gas pasarán a Europa por Irán-Irak-Siria, o si irán vía Qatar-Israel-Turquía.
A Estados Unidos lo mueve, una vez más, su intención de poderío mundial y beneficio económico.

¿QUE SE DISCUTE EN LA HABANA?


Por: Jaime Andrés Palacio. Estudiante, Programa en Economía, Universidad EAFIT.

Es importante pensar  sobre los posibles acuerdos a los que se busca llegar en La Habana, específicamente en las zonas de reserva campesina. Aunque es una propuesta bastante interesante, en el contexto en el que vive Colombia actualmente seria abrirle puertas y entregarles terrenos a las guerrillas.

Como se ha venido viendo el país ha sufrido abusos de las guerrillas en estas zonas, ya que las ven como territorios aptos para plantaciones ilícitas y rutas para tráfico ilegal y así completar su labor de narcotraficantes. No basta decir que estos narcoterroristas no merecen ayuda del gobierno y siempre serán segregados por los ciudadanos. Como se vio en el gobierno del presidente Uribe muchos desmovilizados tuvieron un fuerte choque tratando de volver a la vida cotidiana y hágase usted la pregunta: ¿Dejaría  que una ex guerrillera que algún día mato y abuso de niños menores cuide de sus hijos? Creo que la respuesta es bastante clara y el pasado es una cicatriz imborrable.

El subsidio del gobierno para desmovilizados no va a ser suficiente para vivir, lo que va a llevar a que estas personas vuelvan a su vida de delincuentes. Por otro lado tenemos a un gran número de campesinos que han sido desplazados por la guerrilla y aunque sea vista como una utopía las zonas de reserva campesina traerían muchas acciones difíciles en el posconflicto. La mayoría de los campesinos prefieren no volver a tener tierras ya que tienen miedo a caer de nuevo en manos de la guerrilla e incertidumbre de regresar y no encontrar estabilidad económica. Así las FARC se desmovilicen quedan varias guerrillas y grupos militantes ilegales que abusaran de los campesinos. El ejemplo más claro que podemos ver es Catatumbo donde la mayoría de los campesinos que están luchando con la policía y ejército son ordenados por los mismos guerrilleros. Es una ironía ver como la guerrilla “busca” la paz en La Habana y mientras tanto esta acá, en Colombia, atacando la zona agraria del país.

Si se llega a un acuerdo con la guerrilla lo primero que se debe hacer es esperar a ver cómo influyen estos cambios  en el  país en seguridad  y economía. En cerca de 10 o 15 años se va a ver un comportamiento claro del país y de ahí se podría tomar una decisión en cuanto a crear reservas campesinas. Si el país va por un buen camino esta idea podría llevar a un desarrollo de cooperación entre el gobierno y campesinos así asegurándoles la paz y un buen nivel de ingresos. Pero si por otro lado el país va por mal camino es más que obvio que habría que evitar estas zonas porque sería volverle a entregar el país a delincuentes.

El país muestra su poco interés con negociar con delincuentes pero si el gobierno así lo ha decidido espero que tengan en cuenta tantos factores que afectarían la sociedad en general y el gran error que podrían estar cometiendo al permitir que suceda