Por: Rosiris Rodríguez. Estudiante, Programa en Ciencias Políticas - Universidad EAFIT.
Recientemente la
organización Transparencia Internacional realizó un
estudio enfocado en la perspectiva de los colombianos respecto a temas de
corrupción. Dicho estudio arrojó resultados tales como que el 87% de los
colombianos considera que vive en un país corrupto, y asocia temas de
corrupción principalmente con políticos, autoridades y empresarios. Pero, ¿son estos los únicos
actores responsables de que el país ocupe siempre los primeros puestos en el
ranking de los más corruptos del mundo? O ¿Es más bien un problema de la
sociedad entendida de manera amplia?
Es
claro que cuando un colombiano piensa en corrupción lo primero que se viene a
su mente es la imagen de un político o una autoridad pero el problema de la
corrupción en el país es un tema mucho más profundo. El estudio realizado
también indagó a los encuestados con preguntas como si consideraban como un
acto de corrupción sobornar a un policía, la mayoría de ellos coincidieron en
que el único corrupto seria el agente; esta respuesta es alarmante pues refleja
el alto grado de doble moral y desconocimiento que gobierna en la sociedad. ¿Cuantos actos
corruptos puede haber cometido entonces un encuestado sin que realmente crea
que lo está haciendo?
El
problema radica en este doble tratamiento moral en el que el país está
sumergido, el 27% de los encuestados admitió haber sobornado a un agente de la
policía y el 19% a operadores del sistema judicial, aquí es donde se ve
reflejada la doble moral del que cree fielmente que el que peca y reza
empata, que rinde culto al avispado y aplica estrictamente la famosa frase “el
fin justica los medios”.
Hace un
mes que el famoso caso Salamanca causó indignación entre los colombianos, en parte
debido a la gran difusión dada por los principales medios de
comunicación al suceso. El fatal accidente que involucra al señalado joven en
estado de embriaguez, que chocó contra un taxi
causando la muerte de dos mujeres, conmocionó al país no solo por la gravedad
del incidente sino por la facilidad con la que el victimario se libró de varias
etapas del proceso de investigación, según muchos por su capacidad económica. Pese
al reproche generalizado, ¿cuantos colombianos se librarían de un proceso con la justicia
ofreciendo sobornos a las entidades judiciales, en caso de tener la posibilidad?
El problema de la corrupción no reside exclusivamente en las instituciones
estatales sino en el resto de la sociedad y su amplitud de juicio moral,
incluso sin estar conscientes de ello.

